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Figuras geminadas y Conjunciones (1957)
En este grupo cabe distinguir dos bloques. El primero responde a la idea de geminación de figuras íntimamente conectadas, fundidas casi. El segundo, el último en cronología, remite a las conjunciones que llevarían a Ferrant a la escultura en hierro del final de su vida. Ambos planteamientos están vinculados, y también constituyen la culminación de ideas esbozadas en años anteriores.
Las formas geminadas suponen la plena fusión, pues un mismo cuerpo cobija formas que remiten a lo masculino y lo femenino. Sin embargo, a Ferrant no le interesa la literalidad de esta idea. Busca más bien formas complementarias y las somete a procesos de "desnaturalización" y esquematización. Trabaja también aquí desde la masa sólida y desde la combinación de masa y línea. Esta idea de complementariedad queda así referida también a nociones como peso, volumen, vacío, masa, y equilibrio. Con el color Ferrant aplica fondos o describe formas, pero también esboza el material en el que habría de hacerse esa forma dibujada en escultura. Así, el amarillo y ocre suele hacer referencia a la madera; el negro al hierro, y los demás colores aluden a policromías a las que Ferrant era muy aficionado.
El siguiente bloque de este grupo ha abandonado lo figurativo y adquiere formas inspiradas en objetos: ganchos, agujas, etcétera., pero sobre todo posee ya una gran proximidad a la Escultura Infinita. Ferrant no ocultó nunca su admiración por Julio González ni su inquietud por las raíces del constructivismo. Debido a su interés por el dinamismo, por la vida de la escultura, ya había explorado antes el movimiento de articulación y el de desplazamiento. Ahora, en 1957, sus dibujos desarrollan el movimiento de transformación formal de la pieza cambiando los puntos de enganche y generando así otras configuraciones distintas según cada combinación. El tipo de enganche se propicia atravesando una forma con otra; disponiendo un eje central con piezas móviles, o ensayando también la tensión-distensión de cuerdas o alambres sobre estructuras recias de metal. Como conclusión a un largo periodo de reflexión sobre estas posibilidades que Ferrant inició en los años treinta, estos dibujos dan paso a la realización de maquetas y de piezas de hierro que serían ensambladas de mil maneras. La necesidad de saltar a lo tridimensional para desarrollar sus ideas se hizo acuciante en estos últimos años de su vida. Hizo realidad la idea del "dibujo en el espacio".
C. B.
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