Procedencia: Col. art. / Gal. Waddington, Londres / Col. part., Londres / Sotheby's, Londres / C.A.C.- Museo Patio Herreriano, Valladolid
Firma: FIRMADO Y FECHADO EN EL REVERSO: "BARceló.IX.86"
Exposiciones: 1986 Miquel Barceló, Gal. Bischofberger, Zurich / 1987 Miquel Barceló, Gal. Waddington, Londres / 1992 Arte en España 1965-1990. C.A.C., Museo Rufino Tamayo, México D. F., y Museo de Arte Moderno de Bogotá / 1993 10 Pintores-10 Escultores en los ochenta. C.A.C., Pabellón Mudéjar, Sevilla y Estación Marítima, La Coruña
Bibliografía: Arte en España 1918-1994. Colección Arte Contemporáneo, Madrid, Alianza Editorial, 1995, 270, rep.c; Colección Arte Contemporáneo, cat., Madrid, 1991, 334-335, rep. c; Miquel Barceló, cat., Londres, Gal. Waddington, 1987, cat. 12; Museo Patio Herreriano. Arte Contemporáneo Español, Colección Arte Contemporáneo y Ayuntamiento, Valladolid, 2002, 211, rep.c; Post War and Contemporary Art and 20th. Century British Sculpture, cat., Londres, Sotheby's, 1990, lote 515, rep. c
Comentario: Este cuadro fue realizado en un momento de pleno reconocimiento internacional en diversas exposiciones, entre ellas, la individual con Leo Castelli en Nueva York. Barceló despliega aquí en sentido horizontal, a modo de friso, una literal "naturaleza muerta". El esqueleto de un animal, tal vez un caballo, extiende sus huesos entre otros restos, ramas y bulbos secos. El tema del bodegón ha sido uno de los favoritos del pintor, que se reconoce heredero de la tradición española y en particular, admirador de Valdés Leal. En este caso, la tradicional iconografía bodegonista es sustituida por una imagen más propia de un paisaje desértico. Un sentido trágico, al modo de la Vanitas barroca, está presente en esta obra realizada en base a densas pinceladas de grises verdosos. Barceló trabaja la pintura como si se tratase de una materia primigenia que da vida y alimento, una materia que se transforma desde un estado fluido a otro sólido, remedando procesos de la propia física de la naturaleza. De esta manera, el sentido de la muerte que aparece con cierta frecuencia en la obra de Barceló lleva implícito su correlato de regeneración, detectable aquí en el propio título de la obra: alimento terrestre, germinación a partir de los restos, cumplimiento del ciclo vital. Los "alimentos terrestres" de este cuadro no son sólo los restos orgánicos dispuestos a integrarse en el ciclo de aprovechamiento de los materiales, sino también la metáfora de la pintura como elemento nutritivo fundamental.
Volver
|